miércoles, 10 de noviembre de 2010

La tarea de recobrar la Memoria Historica

Las acciones violentas por las que pasa un pueblo, individuo, o sociedad desarrollan psicológicamente traumas que deben ser analizados y estudiados a fondo por los científicos sociales. En el caso colombiano, se podría decir la existencia de traumas en la actualidad de la sociedad, debido  a los diferentes acontecimientos violentos y a más de 30 años de conflicto interno que el país y la sociedad en su interior han vivido.  Aunque se debe resaltar que en los últimos 7 años la situación del país ha mejorado un porcentaje, es clave reconocer que aun falta mucho camino por recorrer especialmente en el caso de las víctimas del conflicto: rehenes y secuestrados. La cuestión aquí no se guía por el camino de la paz o porque métodos debe realizar tanto el Estado como la sociedad para luchar por la prosperidad y la tranquilidad del país. La cuestión es luchar por la paz y la tranquilidad pero de las personas, de las víctimas, de los heridos que fueron actores secundarios en el conflicto, en la guerra. Es necesario para lo anterior estudiar a la memoria de individuo y la sociedad, recorrer la memoria histórica.
Cuando se sufre, o se pasa por procesos violentos como en el caso de un secuestro, tanto el individuo como la sociedad quedan sumergidos en un trauma mental que debe ser explorado mediante la intervención de la memoria histórica. Es decir, es necesario identificar el pasado, la fuente de la verdad sobre lo que paso, cómo y cuándo. La búsqueda de la verdad es la principal herramienta de uso cuando se quiere explorar en la memoria de las personas, de las víctimas y la sociedad. Todas las personas que han sufrido un acto violento quieren siempre esterarse y esclarecer los hechos. Sin embargo, existe un problema que en la actualidad afecta a las víctimas del conflicto y es la mentira, el principal enemigo de la verdad. En el caso colombiano, la mentira se ha institucionalizado de tal forma que es parte de la vida cotidiana del país y de la sociedad. Los medios de comunicación se encargan de colaborar con el Estado en la medida que maquillan las noticas y otorgan otro punto de vista a la sociedad, permitiendo una mentira general la cual al ser vista por las victimas otorga no solo una pérdida de autoestima e identidad, sino a la vez una inseguridad psicológica y de confusión ya que los sucesos por los cuales pasaron han sido intercambiados. Como expresa el mismo Martin-baro:
 “cuando la mentira tiene que ser asumida como forma de vida y las personas se ven forzadas a llevar una doble existencia-el caso de todos los que trabajan en la clandestinidad-, el problema se agrava, no tanto porque no se encuentre manera de formalizar y validar la propia experiencia, cuanto porque la necesidad de actuar en dos planos termina por ocasionar una confusión ética y vivencial” (1190a, p.81)
Cuando una persona ha sufrido de un secuestro o ha sido una víctima como rehén su mente queda bloqueada en el proceso y en lo que vivió en la situación. Y solo mediante un tiempo será capaz de reaccionar positivamente frente a la problemática siempre y cuando se le estudie desde la verdad. Para el secuestrado y/o rehén, la mentira es parte de su herida, de su problema y no poseerá la fuerza necesaria para dejar el temor por la seguridad en la sociedad. Es necesario por lo anterior, como actores sociales estudiar y reconocer la memoria historia de la víctima, aclarar su mente mediante la ayuda de la verdad, y esculcar en sus pensamientos el verdadero problema del trauma. Un secuestrado necesita confiar de nuevo no solo en la sociedad sino en el País en general pues ha vivido un mundo completamente diferente en donde la experiencia no ha sido productivamente positiva.
Aunque es el Estado el actor principal en la reconstrucción de la memoria historia, autoestima e identidad de la comunidad la cual ha vivido un conflicto por tantos años, es también el actor secundario como responsable de los problemas. Es de conocimiento que las guerrillas o los grupos armadas al margen de la ley comenzaron  ideológicamente bien estructurados, los debidos cambios revolucionarios en su interior crearon un trauma social en general al utilizar la violencia como forma de progreso. El estado debe no solo velar por los derechos humanos de la sociedad sino a la vez por el esclarecimiento de la verdad y de la justica, pues son estos dos últimos las herramientas fundamentales para posibilitar un estudio y una reconciliación de las experiencias traumáticas por la cual tanto los secuestrado y rehenes como el pueblo y la sociedad han vivido.
La memoria histórica, es el punto de partida para entender que realmente pasa en la mente del secuestrado y el rehén. Las victimas no quieren olvidar y es aquí el gran error por el cual debe estar pensando el Estado, las victimas quieren conocer la verdad para  poder poner punto final al trauma de su mente mediante la aceptación del problema, la solución y la verdad de que realmente paso y el hecho por el cual tuvieron que ser víctimas del conflicto interno colombiano. Quieren otorgarle a la sociedad el conocimiento de los hechos, dejando a un lado la humillación, la intimidación y el horror de sus experiencias traumáticas, renaciendo mediante la verdad y mediante la tarea de recordar el pasado para poder hacer del futuro y presente una experiencia mejor.
La tarea de la memoria historia en las victimas de un conflicto es reactivarlas en la vida pública de la sociedad y hacer justicia, luchar por la verdad.






jueves, 28 de octubre de 2010

Secuestros y rehenes

Cuando hablamos de conflicto nos referimos a la oposición o argumentación que existe entre dos o más personas. Pero cuando nos referimos al conflicto interno que vive Colombia por más de 30 años, debemos resaltar la violencia como una constante del conflicto convirtiéndose en un actor del mismo. El conflicto se presenta cuando dos grupos tienen intereses antagónicos y cuando cada una de las partes lucha por tener el poder de decisión mediante manifestaciones violentas de carácter armado.
"La mayoría de los conflictos se van desarrollando y modificando en función de los contextos (locales e internacionales) del momento. Además, las causas son múltiples y se interrelacionan entre sí; de manera que no podemos encontrar una causa única como origen de un conflicto”[1].
 Aunque existen mecanismos de protección referente a los derechos sobre las personas como el Derecho Internacional Humanitario, ya que siempre en un conflicto nos encontramos con la vulneración de los derechos humanos.
La violencia como actor interno en Colombia, podemos entenderla como la herramienta  que mantiene vivo el conflicto. Es decir, la violencia Es un instrumento que sirve a las partes de un conflicto para atacar a su enemigo, ya que el poder de las armas y la violencia determina el alcance del conflicto, su
“uso intencionado de la fuerza física en contra de un semejante con el propósito de herir, abusar, robar, humillar, dominar, ultrajar,  torturar, destruir o causar la muerte”[2].
Todo lo anterior en un escenario en donde se encuentren personas de la sociedad civil  causa una violación a los derechos humanos, según el DIH todas las personas poseen derechos y el Estado debe otorgarles protección a ciudadanos independientemente  que se encuentren bajo conflictos o guerras internas. Por ejemplo, el IV Convenio de Ginebra, artículo 3 expresa que en el caso de conflicto no internacional,  el Estado debe encargarse de no utilizar la violencia frente a civiles, y se considera acto violento los secuestros, los  atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes.
Desde 1960, el conflicto interno colombiano se ha caracterizado por el continuo uso de la violencia por parte de los grupos al margen de la ley, que surgieron como forma de oposición contra el poder ejercido por el Estado Colombiano; adicional a ello se suma la violencia ejercida por narcotráfico y la creación de grupos paramilitares llevaron a crear un ambiente de caos, miedo y devastación en la sociedad. Durante los últimos años, el conflicto interno ha traído como resultado no solamente devastadoras cifras de violencia, maltrato, muertes, heridos, violación de los derechos humanos, etc., sino que a su vez a traigo como causa u efecto la desaparición de personas o la esclavitud de libertad: rehenes y secuestrados.
Entendiendo secuestro como
el acto a través del cual un individuo o grupo privan de manera ilegal a otro u otros de su libertad, generalmente, durante un tiempo determinado y hasta lograr la obtención del llamado rescate, que puede ser la concreción de una suma de dinero abultado o algún tipo de beneficio político, mediático, entre otros[3].

Por otro lado el DIH nos considera que las personas se hallan privadas de la libertad cuando: a. Las personas que se hallan en tal situación por efecto de acciones ejecutadas por agentes del Estado.
b. Las personas que están bajo el control de la parte no estatal en un conflicto armado sin carácter internacional.
c. Las personas que han sido víctimas de un delito contra la libertad individual perpetrado por particulares (secuestro simple o secuestro extorsivo).
El secuestro y la toma de rehenes es un mecanismo que va en contra de los derechos humanos y es el resultado mayoritario en el conflicto interno colombiano. Desde sus comienzos los diferentes actores ilegales como son las FARC, ELN y en su caso el M-19, utilizaron como medio de terror la privatización de la libertad o la toma de rehenes.

El secuestro de miles de colombianos durante el conflicto son muestra de que se atemorizo a mucha parte de la población, existió y existe aun durante el conflicto interno secuestros que marcaron no solo a la victima que lo sufre y lo sufrió sino también la identidad del colombiano. El secuestro de los soldados, campesinos, niños, personas del común, políticos, alcaldes, gobernadores, periodistas fueron durante anos la noticia de primera pagina en noticieros y periódicos. La toma de rehenes mecanismo utilizado por el ex grupo armado M-19, fue también notica en Colombia durante el conflicto. La toma de la embajada de Republica Dominicana, la Toma del Palacio de Justicia fueron algunos de los ejemplos de tomas de rehenes que se realizaron durante el conflicto y que dejaron una huella de dolor en la conciencia de todos los colombianos.

Aunque la realidad colombiana respecto al conflicto interno se encuentra en una visión positiva por los debidos cambios que en los últimos 8 años ha realizado las fuerzas armadas y el Estado,  existen aun en la actualidad secuestros y toma de rehenes como medio para oprimir. Durante años han sido varios los colombianos que se han involucrado de manera directa o indirecta con el secuestro, desde los grupos armados ilegales o grupos urbanos que toman este mecanismo como medio para extorsionar, molestar o simplemente como mecanismo para demostrar supremacía frente al poder del Estado, el secuestro y la toma de rehenes ha permanecido en la comunidad Colombiana como una característica dominadora del conflicto. Según la fundación País libre, han existido en Colombia desde 1996 hasta el 2007 21000 secuestros, indicando un alto rango de personas en cautiverio. Sin embargo, el último estudio presentado en febrero del presente año indica que existe en cautiverio 79 personas confirmadas  y en estudio 614 casos de personas que aun no se consideran como secuestro/rehén debido a que se pueden considerar a su vez como desaparecidas. Es notable el cambio que se vive actualmente en el país en lo que respecta al conflicto interno, pero es a su vez notable la identidad del colombiano frente al problema. La sociedad colombiana se relaciona con el conflicto y en ocasiones se forma como identidad del colombiano, debido a los anos que el conflicto ha desarrollado y los traumas que ha creado.

El secuestro, el conflicto, la violencia son mecanismo que fueron utilizados y que en cierta medida aun existen en nuestro país aunque en un índice menor, son herramientas que causan traumas psicosociales en el individuo que lo sufre y en la población que lo vive. Según Martin-Baró, todo acontecimiento de guerra o situación de violencia produce en la sociedad un daño psicológico el cual debe ser analizado y estudiado muy bien por parte de los trabajadores sociales. Durante un conflicto la sociedad se polariza, dividiéndose en grupos que normalmente lleva a la sociedad hacia los extremos. Extremos que ocasionan una dispersión y división social.
El secuestro como medio de privatización de libertad crea un efecto psicológico en el individuo, un efecto que Martin-Baro denominaría trauma debido a que es un acontecimiento violente y herida interna en la vida de los individuos:

 “etimológicamente, trauma significa herida. En psicología se suele hablar de trauma para referirse a una vivencia o experiencia que afecta de tal manera a la persona que la deja marcada, es decir, deja en ella un residuo permanente”[4].

Sin embargo, ese trauma que se origina a nivel general es lo que se conoce según Martin-Baro como trauma psicosocial,  la herida causada por algún proceso histórico que dejo afectado a toda una población. Es por ello, necesario identificar los problemas y orígenes de los problemas en los individuos, especialmente en aquellos que han sufrido hechos violentos y poseen una mirada diferente del mundo. Es necesario por ello, ejercer labores que establezcan un marco de convivencia social, analizar a la sociedad y luego enfocarse en el individuo.
El trabajo del actor social se convierte en una laboral de afuera hacia adentro debido a que es la sociedad en su totalidad la afectada por el conflicto. Adicionalmente, existe diferentes mecanismos o procesos por los que la sociedad pasa en un conflicto según Martin-Baro uno de ellos es la mentira, la cual es categorizada como el enemigo mental de la población debido a que se sufre psicológicamente cambios sobre la realidad, la cual termina siendo un imaginario erróneo de lo que la sociedad realmente está viviendo. Generando lo anterior un desastre social de identidad pues se destruye las formas culturales y la autonomía del mismo pueblo y del individuo que es parte de él, y una tarea difícil para el profesional social que busca una solución psicológica.

Como víctimas, los individuos conservaran el conflicto como algo normal y se convertirá en la misma historia de la población, conservando el miedo y la negación como la historia oficial del pasado de la comunidad. Por eso es tarea de los profesionales sociales según Martin-Baro, trabajar por  un sinceramiento social lleve a conocerles a los individuos y a la comunidad las verdades del conflicto, la verdad por lo que están pasando mediante la aceptación de los hechos, realizando una interpretación de los problemas más pasivamente y en su deber, ayudando a la víctima y a la comunidad a vivir en una convivencia que se fundamente en la no agresión y no violencia.
Es necesario entonces, crear espacios en donde se analice de modo pasivo a cada víctima y a la sociedad por ser la base del problema (debido a que es un trauma psicosocial), llevar diferentes actividades en donde se relacione a mas individuos de la sociedad, con el fin de devolver la confianza entre individuos y ensenarles que mediante la ayudad del otro existen diferentes mecanismo para triunfar y olvidar el pasado conflictivo. Es necesario colaborar y desarrollar trabajos decampo para entender muy bien las raíces del trauma y como futuros profesionales sociales, entrar más a fondo en la interacción  con el otro, saliendo un poco del aula de clase como Martin-Baro expresaba.
Es tarea de todos colaborarnos en timemos de crisis pues en sí, todos pertenecemos a la misma comunidad, al mismo país y es trabajo de todos luchar por el bien y la paz de la sociedad independientemente de las acciones que realicen personas ajenas.

“Meterle psicología a la vida, es dialogar con los problemas, negociar con los conflictos y concertar la convivencia con tolerancia” Luis Gabriel Carrillo Navas







[1](Concepto otorgado por el portal de sostenibilidad: http://portalsostenibilidad.upc.edu/detall_01.php?numapartat=1&id=173)
[2] L. Rojas (1995). Las semillas de la violencia. Madrid: Espasa-Calpe. Pág. 11. Citado en: biblioteca virtual Miguel de Cervantes,  http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02588405333504473232268/011683_4.pdf.
[3] Concepto de secuestro, Diccionario Virtual: Definición ABC. publicado el 7 de Julio, 2009.
[4] Ignacio Martin-Baro, Psicología social de la Guerra: trauma y terapia. La violencia política y la guerra como causas del trauma psicosocial en El Salvador. Página 77. 1988